Escucho música y me siento patética. No, para. ¿Por qué patética? Hace años que te gusta. Ok, ok. Escucho música y me siento bien. Sí, me siento bien, identificada y un poco más cerca tuyo.
Ouch. Ya tenías que aparecer…
Ok, vuelvo a empezar. Escucho música, me siento bien, me siento identificada, me siento…¡Siento! Epa, qué bueno eso. Me tomo un te, al mismo tiempo. Un te para curarme de esta recaida. ¡Epa! ¡Significa que siento! ¡Que sé que voy a tener que afrontar mis miedos! ¡Epa! Uf, otra vez vos apareciste. Y mirá que lo intento, pero no te dejas alejar, no, te gusta meterte cada vez más en mi vida, en mis pensamientos, en mis sentidos, en mis rumbos…¿A vos te parece? A mi no. Y sonrío. “Like a movie”, me dijeron. Y quiero ser, tan estúpidamente quiero ser, como en una película, esa que no tenía rumbo y mientras lo va encontrando, LO encuentra (a ese que parecía ser tan insignificante pero que resulto ser el significado de la vida de ella), SE encuentran y luego pasaría todo ese poema de Olveiro Girondo…
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.
Y ahora empieza ESA canción. Para seguir recordando. Y me acuerdo de cuando sonó y vos me miraste, sí me acuerdo, como diciendo “¿le gusta esta canción a ella? ¿La conoce?”, y yo sonreía y pensaba que sí, ¡me gusta! ¡Me encanta! ¡Crecí escuchandola! ¡Estoy hecha para vos, soy tuya, date cuenta!
Una vez más que nos habíamos encontrado, una casualidad más que me robaba una parte del alma y te la vomitaba en la cara.
¿Cuántos días hace ya que te pienso? Un montón. Un montón, desde que fuimos uno solo, y terminaste siendo vos solo, mio, mio, mi único pensamiento; y yo, al contrario, termine siendo sólo una, una más.
Una vez, mientras hablaba con un amigo, me dijo que no creía el amor a simple vista…salvo lau, me decía, que haya alguna especie de contacto, un beso, una mirada, unas palabras…Y yo entonces justifiqué mi enamoramiento, mis mariposas en la panza, mis pensamientos homogeneos: una mirada y uno solo que fuimos.
Y te amé.
Pero yo sigo acá, escuchando esa música y tomando mi te para curarme. Y sigo sola con mis ideas y fantasías. Sigo sin rumbo, sigo sin encontrarlo, pero sí estoy encontrandote. Persevera y triunfarás me digo, y creo firmemente en eso. Y hasta un poco en mí, para no perderme del todo.
Te empujo de mi cabeza, te empujo y pienso en los amigos, en el futuro, en la nueva rutina fuera de control, en aprender, en cambiar y seguir haciéndolo, y sonrio. Y como dice la canción que escucho, que me acerca una vez más, te regalo mi sonrisa porque terminás siendo todo. Y bueno. Yo soy feliz así.