Archivos para Julio, 2008

¡Peaceful!

Lo que siento en este preciso instante se parece únicamente a estar otra vez ahí, en el último lugar que

conocí y al que vi como mio. Si mi futuro existe, tiene que ser ahí. Si no existe, en lo que me queda quiero

volver a pisar esas tierras. Una vez más por lo menos. Por favor.

Como en pocos lugares me sentí en paz. Tranquila. Lo único que necesitaba,

como ahora.

Hoy nada más y nada menos que gracias a mi.

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¡Condenados por pensar!

Dejo librado a la imaginación de cada uno lo que puede surgir de esta fantástica obra de arte realizada por mi amigo (y otra persona que me enorgullece de poder llamarla así) Pool.

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¿Valor interior?

“Pedro Páramo se preguntaba por qué no le alcanzaba con ser la mujer más querida del mundo”

Yo me pregunto lo mismo Pedro, ¡lo mismísimo! A lo mejor si eso llegara a alcanzar tantas cosas estarían solucionadas por adentro y por afuera…

Pero si en algo nos parecemos es en el egoísmo de los corazones, mi querido Pedro.

Y si en algo nos diferenciamos es en la falta de valor.

Dicen algunas personas y algunas canciones que las palabras más difíciles son: por favor, perdón y gracias. Pueden tener razón, pero decir “necesito hablar con vos“, o, peor aún, “Hola ¿Cómo estás?” ha sido lo más complicado que salió de mi bocalma y que todavía no salió de mi bocalma.

Un señor dice también que la cobardía es asunto de los hombres no de los amantes, los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí…Bueno señor, ¡lo felicito por no tener la sensación de ponerse colorado cuando cruzas apenas una mirada, o ni eso, apenas percibis su presencia! O por no creerse la persona más idiota del mundo por decir simplemente cómo estás o por reirte; ni por sentir que te caes en un agujero negro a medida que el tiempo compartido entre dos va pasando.

Últimamente estoy pensando un montonazo. Me imagino cada pensamiento como una hoja de papel, siendo entonces mi cabeza una montaña de papeles llenos de garabatos que hablan de las cosas más (in)servibles. Creo que fue en la noche que hice “¡click!” con todo lo que me pasaba, que todos esos garabatos se prendieron fuego y se transformaron en una llama de valor. ¡Guau! La de cosas que pasan adentro de una cabeza.

Me está quemando la llama de valor, la tengo que largar con palabras porque siento que me voy a morir de valentía.

Pero soy escorpiana. Signo del agua. Y es mi maldad interna la que va a terminar apagando el fuego, y es esa cualidad de apagar todo por adentro y no por fuera la que hará que me hunda una vez más en mi agua de cobardía.

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coment-blog fobia (?)

Definitivamente: la gente siente pánico a firmar en los blogs.

En un fotolog ponen LO QUE SEA, en un blog, que hasta puede haber anónimos nada nadita nada,

qué vergüenza!

P.d: estoy al repedo de vacaciones-

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Empujoncito

“Se terminá el mundo y qué vergüenza y yo sin decirte toda la verdad”

NTVG como siempre dandome el empujón necesario-necesarísimo para actuar.

Good luck para mi para cuando junte valor y palabras

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La mama y la hija

Mi mamá recuperó mi saludo y a una hija que le hable de la siguiente manera:

-diciendome que sólo quiere mi felicidad,

-comprándome la entrada para Andrés Calamaro,

-diciéndome que con mi nuevo corte parezco una Pushing Daisie (ni que fuera una moda).

Viva la mama que conoce a la bambina!

Cualquiera diría que tenemos una relación superficial, pero las apariencias engañan.

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¡Ojalá fueran dolores y no sueños!

-Florencio a muerto, señora.

¡Qué largo era aquel hombre! ¡Qué alto! Y su voz era dura. Seca como la tierra más seca. Y su figura era borrosa, ¿o se hiso borrosa después?, como si entre ella y él se interpusiera la lluvia. “¿Qué habría dicho? ¿Florencio? ¿De cuál Florencio hablaba? ¿Del mío? ¡Oh!, por qué no lloré y me anegué entonces en lágrimas para enjuagar mi angustia. ¡Señor, tú no existes! Te pedí tu protección para él. Que me lo cuidaras. Eso te pedí. Pero tú te ocupas nada más de las almas. Y lo que yo quiero de él es su cuerpo. Desnudo y caliente de amor; hirviendo de deseos; estrujando el temblor de mis senos y de mis brazos. Mi cuerpo transparente suspendido del suyo. Mi cuerpo liviano sostenido y suelto a sus fuerzas. ¿Qué haré ahora con mis labios sin su boca para llenarlos? ¿Qué haré de mis adoloridos labios?”

Mientras Susana San Juan se revolvía inquieta, de pie, junto a la puerta, Pedro Páramo la miraba y contaba los segundos de aquel nuevo sueño que ya duraba mucho. El aceite de la lámpara chisporroteaba y la llama hacía cada vez más débil su parpadeo. Pronto de apagaría.

Si al menos fuera dolor lo que sintiera ella, y no esos sueños sin sosiego, esos interminables y agotadores sueños, él podría buscarle algún consuelo. Así pensaba Pedro Páramo, fija la vista en Susana San Juan, siguiendo cada uno de sus movimientos. ¿Qué sucedería si ella también se apagara cuando se apagara la llama de aquella débil luz con que él la veía?


Este un fragmento muy chiquitito de un libro fantástico que estoy leyendo de Juan Rulfo: Pedro Páramo.

Juan escribió este cuento alusinante, algunos más y luego desapareció de la vida literaria.

Qué lástima. Parece que su luz sí se apagó.

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Acerca de los impulsos

Impulso: deseo intensivo y repentino que lleva a hacer una cosa sin reflexionar o sin pensar en las consecuencias.


El primer impulso fuerte que recuerdo fue el de cortarme el pelo. Lo tenía larguísimo, con la raya al medio. Era aburrido. Era feito. Y una tarde en lo de Aniela, se cortaba el pelo Lula, se cortaba el pelo Gala, se cortaba el pelo Eugi, y me convencieron a mi. Y a partir de ahí no pare.

El siguiente fue el de hacerme el flequillo: me levanté un día y dije: me voy a hacer el flequillo. Fui a la peluquería y lo hice.

Una vez más, un cambio repentino.

Otro día, cuando tenía mis nuevas uñas tutti frutti me dijeron “y ahora te falta el mechón tutti frutti”. Y lo hice. Y tampoco paré (consecuencia: ahora tengo toda la cabeza roja).

Pero los impulsos no sólo han sido respecto a mi pelo.

Siento impulsos constantemente a hablar con cierta gente, mandar mensajes, comer, ir a ciertos lugares. Muchas veces entré en cuestiones que no quise entrar, otras me arrepentí profundamente pero siempre recuerdo haber seguido mi instinto. Por confiar en el destino. Pero últimamente mi amigo destino me falló, y dejé de seguir(me).

Mi cuerpo dejó de sentir la necesidad de hacerle caso a la mente-impulsos. Los olvidé. Comenzé a vivir razonando cada acto: pensaba y luego existía. Y no digo que eso este mal…pero no sé, me gustaba sorprenderme con lo que hacia, aunque eso termine en una gran decepción. Porque mientras respondía a cada impulso, me imaginaba lo que seguía. Siempre era algo bueno: soñaba con una historia color rosa, con final feliz, con lo que sea. Pero no siempre se daba así y caía en un abismo gigante, que no tenía por qué soportar. Si todo era falso ¿para qué ilusionarse con aquello? Pero no voy a mentirles: eran juegos lindos que extrañaba mucho (extraño).

Una mañana tuve que ir al centro a hacer unas compras y a pagar inglés. Pensaba irme de ahí a la facultad, pero las bolsas eran más grandes de lo que pensaba y no quería soportarlas. Además, como era temprano, hacía tiempo de volverme en colectivo a casa e irme caminando a la facultad y llegar justito a las 11 de la mañana.

Cuando estaba llegando a inglés, veo a alguien correr hacia el colectivo (sí, ese alguien). El colectivo que iba a la ciudad universitaria. Y dije: me lo tomo, ya fue, me banco la bolsa y pago mañana inglés. Y cuando iba a salir corriendo a tomarlo, me frené. “No Laura, no Laura, no Laura”. Y se fue el colectivo.

¿Cuánto hacia que no sentía algo así? Meses. Muchos meses. Y me asusté, porque fue un impulso demasiado fuerte. Creo que hasta me dio miedo de no poder controlarme, y me dieron ganas de llorar.Cumplí mis deberes de pagar y cuando bajaba en el ascensor, lo sentí una vez más. Me decía a mi misma “ya fue, tomate un taxi hasta casa, dejá todo y andate a la facu. Seguro lo ves ahí. ¡Seguro!”. Y esta vez lo hice. En el taxi razoné un montón, y me inventé una historia de amor muy linda. Llegué sonriendo a casa. Corriendo, me preparé y me fui para la facultad (en colectivo). Cuando llegué no había nada-nadie (que yo busque).


¿Conclusión? Los impulsos son buenos. Como diría mi buen amigo & primo Emiliano:
“Dejese llevar por cualquier impulso que le venga. Ganar o perder siempre que sea apostando a lo que uno no sabe tah de 10… se aprende y mucho, sea en lo que sea”. Y yo lo recomiendo. Pero mejor, para ahorrarse unos malos momentos, unas lágrimas, unas decpeciones, mejor no me hago caso y pienso y luego existo.
Eso lo escribí en Abril de este año y estaba en los caramelos de colores. Ahora lo copio, lo pego y le hago unas modificaciones para introducirme a un nuevo acontecimiento impulsivo en mi vida: me corté el pelo una vez más, sí señores. Y esta vez estoy irrreconocible: cambió el flequillo, cambió el largo, y la semana que viene cambiará el color. Mi mamá me dijo que parezco de Pushing Daisies, pero me parece que nomás para hacerme creer que me queda mejor que antes.

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Seres sensibles

Si existiera un prospecto de los sensibles las contraindicaciones serían que el ser sensible puede causar:

malestar general
angustia de pecho
encierro
depresion
ira con uno mismo
odio hacia uno mismo
llanto
tristeza aguda
nauseas
etc, etc, etc…

pero tiene un momento de felicidad…y ese momento de felicidad es inigualable y sólo el ser sensible lo puede vivir todo lo contrario a aquello en un instante inigualable….
entonces haciendo una vaga estadistica, creo yo que el ser sensible vive 5 días de la semana de angustias ,etc, y dos días de la semana son increíblemente felices…solo dos…pero esos dos le alcanzan y le sobran.. uno para vivir y el otro para morir…no necesitamos mas…

El ser sensible está contento de ser sensible porque sabe que los momentos que siguen después de la gran angustia están cargados de una felicidad incomparable que responde a esa capacidad que da la sensibilidad de poder sentir desde el sentimiento más puro al más impuro, de poder encontrarle sentido a lo más simple y a lo más complejo; esa capacidad de disfrutar de la tristeza, de la alegría, de la locura, de la angustia, de la nostalgia; una capacidad que se demuestra en otra capacidad: la de plasmar la visión del ser sensible en el arte.
El ser sensible está más contento aún porque sabe que en algún momento va a encontrar personas con quien compartir esa sensibilidad sin que los prejuicios dominen el ambiente.

La primera parte la escribió mi señor amigo (y con qué orgullo puedo decir eso!) Pitufo en su fotolog (ahí les deje el link, nomás hagan click en su nombre). Inspirada, escribí la segunda parte yo.

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Last Night

Ya hace dos noches que no puedo dormir, aunque me muera de sueño. Definitivamente siento que ni mi cuerpo ni mi mente están funcionando bien y tengo que hacer algo YA.

Pero esa no es la cuestión. La cuestión es que cuando no puedo dormir, la cabeza me trabaja a una velocidad bastante impresionante. Y sin presumir les digo: pienso cosas que de verdad están buenas. El problema es que me olvido. Y es que como estoy acostada me da fiaca pasar los pensamientos a un papel y prefiero guardarmelos…y me los guardo tanto que hasta me olvido. Me mata la intriga de cuántas cosas habré pensado y ya no están dentro de mi cabeza…

La primera noche pensé en hacerme este blog (no, esta no es de las cosas verdaderamente buenas que pienso) y en contar muchas cosas a cierta persona.

Anoche me nacieron unas palabras bastantes lindas, tan lindas que tuve que levantarme, prender las luces, buscar papel y birome y empezar a escribir. Todo salió bien. También pensé tanto en cierta persona que me da vueltas en la cabeza, que pude desembrollar el lio que tengo respecto a él. Me di cuenta entonces que la situación puede, o ser muy grave, o ser muy simple. Y depende de cómo lo encare. Pero para que sea simple tengo que ir de frente y decirle todo esto, lo que lo hace más grave que si me quedo callada y se vuelve una situación grave. Pero por lo menos sé qué es lo que me pasa.

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